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SISTEMA INMUNE GASTROINTESTINAL

El tracto gastrointestinal realiza funciones digestivas y de absorción de  nutrientes para el correcto funcionamiento y desarrollo del organismo.

El epitelio intestinal es una interfase entre el medio interno y externo que ocupa una superficie de unos 500 m2. Se trata de una barrera protectora que lucha contra la presencia constante de antígenos alimentarios y microorganismos procedentes de la luz intestinal. Esta mucosa se complementa con otros mecanismos que contribuyen evitar la entrada de patógenos no deseados como la saliva, el ácido gástrico, el peristaltismo, el moco, las enzimas proteolíticas, la flora intestinal, la capa de células epiteliales y el sistema inmunológico intestinal.

Sistema inmune- Lámina propia

El tejido linfoide asociado a la mucosa intestinal (GALT) representa la mayor masa de tejido linfoide en el organismo y, por tanto, constituye un elemento de gran importancia en la capacidad inmunológica total del huésped.

La respuesta inmunitaria intestinal ocurre en dos compartimentos: los tejidos linfoides organizados en forma de mesentéricos o los tejidos linfoides difusos distribuidos en la lámina propia de la mucosa o en el epitelio intestinal (linfocitos intraepiteliales).

El intestino delgado contiene aproximadamente 250 placas de Peyer y miles de folículos  solitarios. Estos folículos se encargan de trasportar los antígenos hasta el tejido linfoide. Una vez son activados por el contacto con los antígenos, los linfocitos B de las placas de Peyer adyacentes proliferan en forma de un clon antígeno-específico que pasan a la circulación sistémica y desde allí migran nuevamente a la lámina propia.

La lámina propia aloja a los linfocitos TCD4+ y es el lugar donde los linfocitos B se transforman en células productoras de IgA secretora específica contra diferentes antígenos. Existe diferencias entre la IgA circulante y la ig A secretora ya que ésta última es resistente a la proteólisis intraluminal y no activa la vía del complemento, por lo que no induce a la inflamación.

Aparentemente, en condiciones normales, la presentación del antígeno luminal no patógeno por la célula epitelial conduciría a la inactivación o supresión de la respuesta inmunitaria. Sin embargo, en condiciones patológicas, como la enfermedad de Crohn, estos mecanismos reguladores probablemente fallan, conduciendo a una situación en la que la célula epitelial es obviada y los antígenos bacterianos contactan directamente con células presentadoras de antígeno «profesionales» que inducen una respuesta inflamatoria local.

MICROBIOTA INTESTINAL

El intestino humano está habitado por un complejo y dinámico ecosistema bacteriano. El intestino grueso puede contener más de 400 especies bacterianas distintas, incluyendo los microorganismos residentes y un espectro variable de especies transitorias que ocupan de forma temporal un lugar funcionalmente vacío. Las vías y métodos de señalización que determinan estas funciones de interacción son lo que se ha denominado cross-talk epitelio-bacteria, que se produce no sólo en condiciones patológicas, sino como parte de la fisiología normal del intestino.

La microbiota  intestinal tiene funciones tróficas, metabólicas y defensivas.

TRÓFICASMETABÓLICASDEFENSIVAS
Se pueden destacar la colonización bacteriana que sirve como motor principal en la inducción del sistema inmune adquirido y sus mecanismos de regulación.Los AGCC (ácidos grasos de cadena corta) butirato, propionato y acetato que derivan de la fermentación de los carbohidratos no digeribles originan el 70% de la energía especialmente el butirato, que es orginado por bacterias comensales, principalmente, por especies de Clostridia que pertenecen a Firmicutes como Ruminococcus y Faecalibacterium.Además el butirato realiza la modulación de la respuesta inmunitaria mediante la activación de los linfocitos T-rex que serán los encargados de desencadenar la respuesta inmunitaria.
Funciones microbiota intestinal

PROBIÓTICOS Y RELACIÓN CON EL SISTEMA INMUNE INTESTINAL

Ya se ha comentado que la microbiota contribuye al desarrollo y homeostasis del sistema inmune mediante la modulación del mismo. Se puede afirmar que los probióticos son una herramienta potencial para estimular el sistema inmune o reducir su respuesta en función de las necesidades de cada individuo.

Los mecanismos de acción de los probióticos consisten en:

La inhibición de patógenos mediante la competencia directa que es establecida por el probiótico con otros patógenos además de la producción de sustancias antibacterianas como el ácido láctico y las bacteriocinas.

Los probióticos contribuyen a mantener la homeostasis de la mucosa mediante la inhibición en la expresión de genes proinflamatorias.

Por último, se ha demostrado que diferentes cepas probióticas específicas  actúan como inmunomodulador de la respuesta inmunitaria al aumentar la secreción de citocinas proinflamatorias.

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