Como continuación del anterior artículo del blog, hoy voy a hablaros de la histamina y de su relación con la permeabilidad intestinal.
En primer lugar, ¿Qué es la histamina?

La histamina es una molécula que es fabricada a partir de un aminoácido esencial, la histidina. Al ser un aminoácido esencial significa que nuestro organismo no lo puede fabricar de manera endógena, por lo tanto, debe ser introducido a través de la alimentación. Su síntesis es realizada a través de una descarboxilación catalizada por la enzima L-histidina descarboxilasa y las principales células encargadas de su fabricación son los mastocitos y basófilos, ambos componentes del sistema inmunitario.
Es la principal implicada en las reacciones alérgicas que aparecen ante la invasión del propio organismo por parte de ciertas partículas que son ajenas a este, de ahí que gran parte de la población se medique con antihistamínicos en épocas como otoño o primavera donde nuestro sistema inmunitario se ve más comprometido.
MECANISMO DE ACCIÓN

Actúa como un neurotransmisor y dependerá del tejido en el que es liberada. Existen 4 tipos de receptores, aunque puede que existan más.
Receptor H1: Se encuentra localizado en todo el cuerpo, en el músculo liso, en los bronquios y en el intestino, en los vasos sanguíneos donde origina una vasodilatación y aumento de la permeabilidad y en el sistema nervioso central.
Receptor H2: se localiza en las células parietales del estómago, cuya función principal es la producción secreción de ácido clorhídrico y en los linfocitos favoreciendo su respuesta y proliferación.
Receptor H3: es un receptor con efectos negativos, es decir, produce una inhibición de los procesos al recibir la histamina.
Receptor H4: es el último que se ha descubierto y se desconocen qué procesos activa. Se presupone que podría actuar en el reclutamiento de las células de las sangre, ya que se encuentra en el bazo y el timo.
RELACIÓN DE LA HISTAMINA Y EL SISTEMA DIGESTIVO
Las funciones principales de la histamina son entre otras la favorecer la respuesta del sistema inmune y actuar en la regulación de la secreciones gástricas y en la motilidad del intestino.
Además, interviene en la respuesta inflamatoria generando inflamación que no es más que una acción defensiva cuyo propósito es la de luchar contra basófilos que contienen histamina en su interior. Estos basófilos necesitan reconocer un anticuerpo, en concreto IgE que son producidos por los linfocitos B.
La inflamación es un mecanismo de carácter protector que ayuda a controlar las infecciones, a la cicatrización de las heridas, por lo tanto, la inflamación es un mecanismo necesario para el organismo, no obstante, la situación cambia cuando en ciertas situaciones como son las reacciones alérgicas o enfermedades crónicas el proceso inflamatorio se convierte en un mecanismo patogénico. La inflamación presenta dos fases, aguda y crónica. La fase aguda tiene un evolución breve que consiste en la exudación de líquido y de proteínas plasmáticas y en la migración de leucocitos (neutrófilos). La fase crónica consiste en una duración mayor y se caracteriza por la proliferación de vasos sanguíneos, fibrosis y necrosis tisular.

La histamina necesita ser degradada mediante la enzima DAO (diamino oxidasa), un intestino permeable debido a la inflamación intestinal podría ocasionar una acumulación de histamina por déficit de la misma.
Cuando no se puede metabolizar la histamina mediante la enzima DAO puede conllevar a una histaminosis, que a su vez podría comprometer a nuestro hígado, ya que debido a la permeabilidad intestinal muchos tóxicos pasarían a la circulación sistémica, y vía porta estos tóxicos llegarían hasta el hígado.
El hígado es un órgano muy importante cuyas funciones son las de filtrar, descomponer, y de realizar la metilación de la histamina si existen niveles elevados de histamina su capacidad funcional se verá seriamente saturada y como consecuencia se verán elevados las hormonas del estrés como el cortisol, histamina, estrógenos y se producirá una mala eliminación de los tóxicos del organismo.

SOLUCIONES
En muchas ocasiones se realiza una dieta baja en histamina, en un primer momento se producirá una mejora de los síntomas al reducir los niveles, pero no se atacará al problema de raíz.
Lo adecuado sería realizar una pauta alimentaria antiinflamatoria para bajar la inflamación, sanar nuestro intestino y bajar los niveles de histamina y en otros casos también acompañarla de una alimentación baja en histamina.
- Se debería realizar una analítica para comprobar los niveles plasmáticos de histamina .
- Mejorar la digestión y la microbiota.
- Mejorar la permeabilidad intestinal, algunos suplementos que pueden ayudar son la glutamina y el zinc.
- Favorecer ala eliminación de tóxicos mediante el aporte de nutrientes como el magnesio, vitamina B6 y extractos vegetales.
- Realizar ejercicio físico, se ha comprobado en diversos estudios que la microbiota de un atleta es más diversa que la de una persona sedentaria, por lo tanto, ayudaríamos a mejorar nuestra microbiota y a reducir los niveles de estrés.

REFERENCIAS:
- Respuesta inflamatoria aguda. Consideraciones bioquímicas y celulares: cifras alarmantes. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2221-24342015000100006
- Lisset M, Regal L, Borges AA, Omar De Armas García J, Alvarado LM, Antonio J, et al. Respuesta inflamatoria aguda.. Rev Enfermedades no Transm Finlay. 2015 ht
- Respuesta inflamatoria aguda. Consideraciones bioquímicas y celulares. Disponible en: https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=57341
- Histamina: funciones y trastornos asociados. Disponible en: https://psicologiaymente.com/neurociencias/histamina
